Letra
1. ¿Para qué tan riguroso,
lisonjero basilisco,
[si] en el clavel de tus labios
desperdicias el hechizo?
Solamente en tus ojos,
niña, se ha visto
que hagan maridaje
calor y frío.
2. Es bien que cuando en tu voz
anda buscando un alivio
primero pise el veneno
que las flores el oído.
3. Pese a tus ojos, porque
si abrasan tan atractivos,
tienen tan cerca mi opobrio
la nieve de su desvío.
4. O quiéreme o no permitas
que con tan neutral estilo
me consuman con el alma
y persuadan con el viso.
5. Mas ya sé que está mi amor
tan lejos de tu cariño
que llegan ya sin calor
a tus aras mis suspiros.
6. Ya sé que es delito amarte,
si bien de aqueste delito
la disculpa de mis ojos
tu hermosura te habrá dicho.
7. ¡Oh!, nunca hubiera en tus labios
la rosa abierto el capillo,
pues no se hubiera mi engaño
en sus espinas herido.
8. ¿Por qué?, ¿por qué no callabas
a costa de mi delito?,
pues con la duda podías
matarme y tenerme vivo.
Solamente en tus ojos,…
A 4 voces (Tiple I, II, Alto y Tenor), del Libro de Tonos Humanos – Vol II
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